Sal desde Alcúdia hacia calas del norte de Mallorca, calcula el puerto de media tarde y cruza a Ciutadella. En Menorca, pedalea tramos del Camí de Cavalls aptos para bici urbana o trekking, evitando segmentos técnicos. Pernocta cerca del puerto para un amanecer tranquilo y conecta hacia Maó por carreteras interiores suaves. Revisa frecuencia estival, especialmente en fines de semana. Reserva con antelación en festivos locales y deja siempre margen para visitar un faro antes de la siguiente salida programada.
Combina ascensos volcánicos con travesías breves. Desde Los Cristianos, sincroniza una subida matinal ligera y un cruce a San Sebastián de La Gomera. Explora valles hasta Vallehermoso, cuidando la energía para el ferry vespertino. Planifica el día siguiente con la salida hacia Santa Cruz de La Palma, contemplando posibles ajustes por mar de fondo. Lleva ropa para microclimas cambiantes y confirma políticas de bicicletas en cada puerto. El encadenado es exigente, pero cada mirador compensa el esfuerzo.
En la costa noroeste, algunas islas imponen cupos ambientales o tramos restringidos a la bicicleta. Antes de salir, valida accesos, compra permisos y planifica rutas por el litoral continental conectando a los ferris autorizados. Las mareas y la niebla pueden alterar visibilidad y operaciones, así que añade planes alternativos con cafés de puerto resguardados. Integra paseos cortos con patrimonio marinero, economía local y gastronomía. La clave es respetar normas de conservación, pedalear con calma y volver con mareas favorables.
Elige rutas secundarias con arcén amplio y visibilidad, incluso si suman minutos. Anticípate a curvas ciegas usando timbre o voz amable. Evita invadir aceras en puertos concurridos y cede paso a peatones con equipaje. Revisa normativa ciclista local, límites de velocidad y luces obligatorias. En tramos sin cobertura, acuerda paradas de control. Un comportamiento predecible reduce conflictos y genera simpatía, clave para que la próxima vez el personal del muelle te reconozca y facilite embarques sin tensiones innecesarias.
El reflejo del mar deshidrata rápido. Lleva dos bidones, sales minerales y snacks compactos. Programa paradas a la sombra y usa protector solar resistente al sudor. Un pequeño botiquín con parches, analgésico suave y vendas elásticas resuelve imprevistos. Ajusta el esfuerzo antes de embarcar para no llegar exhausto a una cubierta calurosa. Si te mareas a bordo, mira el horizonte y respira profundo. Cuidar el cuerpo es cuidar el cronograma: llegar fuerte facilita maniobras, decisiones y sonrisas en cada muelle.